Un plan de continuidad para una empresa de menos de cincuenta personas cabe en una página. Si ocupa treinta, nadie lo leerá el día que haga falta, que es el único día que importa. Aquí tienes la plantilla, con lo que debe llevar cada bloque y por qué.
4 min de lectura5 secciones
Para qué sirve exactamente
No para evitar el desastre: para que, cuando ocurra, nadie tenga que decidir en caliente cosas que se pueden decidir ahora. En una emergencia se toman malas decisiones, y sobre todo se pierde tiempo en decidir quién decide.
Su segunda función es igual de importante: que la empresa no dependa de una sola persona. Si el único que sabe dónde están las copias está de vacaciones, el plan es lo que permite que otro pueda actuar.
La plantilla
1. A quién se llama, en qué orden
Tres o cuatro nombres con teléfono móvil. Quién decide en la empresa, quién lleva los sistemas, el proveedor de la aplicación crítica y, si lo hay, el contacto del seguro. Con un suplente para cada uno.
Los teléfonos, escritos. Si el incidente afecta al correo o a los equipos, la agenda del ordenador no está disponible.
2. Qué se hace en los primeros quince minutos
Cuatro o cinco líneas, en imperativo, sin explicaciones. Por ejemplo: desconectar de la red los equipos afectados sin apagarlos, no conectar discos de copia, avisar a la persona de la lista, no borrar nada, anotar la hora en que se detectó.
Ese «sin apagarlos» conviene que esté explícito, porque el impulso natural es apagar y suele empeorar las cosas.
3. Dónde está cada cosa
- Dónde están las copias de seguridad y cómo se accede a ellas.
- Dónde están las contraseñas de administración.
- Qué licencias hacen falta para reinstalar y dónde están los códigos.
- Quién es el proveedor de internet, del correo y del alojamiento web, con el número de cliente.
Esta sección es la que más tiempo ahorra, porque es la que en la práctica se pasa buscando.
4. Cómo seguimos trabajando mientras tanto
La parte que casi nadie escribe y la que más agradece el equipo. Si no hay sistema de gestión, ¿se apuntan los pedidos en papel? ¿Quién los pasa después? Si no hay correo, ¿qué teléfono damos a los clientes? Si no se puede facturar, ¿se entrega igual y se factura luego?
Decidirlo antes evita que cada persona improvise su propia solución y que después nadie sepa reconstruir lo que pasó.
5. Qué se comunica y a quién
Si el incidente afecta a clientes, quién les avisa y con qué mensaje. Un par de frases preparadas evitan tanto el silencio como la explicación improvisada que luego hay que corregir.
Y si ha habido acceso a datos personales, quién se encarga de valorar la notificación a la autoridad de protección de datos, que tiene plazos. Puedes ver cómo lo planteamos en nuestra política de privacidad.
6. Cuándo se considera resuelto
Una frase que defina la vuelta a la normalidad: todos los sistemas críticos operativos, copias funcionando de nuevo y causa identificada. Sin ese criterio, los incidentes se dan por cerrados cuando deja de doler, que no es lo mismo.
Cómo mantenerlo vivo
Un plan de continuidad se queda obsoleto solo. Cambia un proveedor, se va una persona, se contrata un servicio nuevo, y el documento sigue diciendo lo de antes.
- Revisión semestral, con una fecha en el calendario y un responsable. Diez minutos.
- Revisión obligatoria cuando alguien de la lista deja la empresa o cambia un proveedor crítico.
- Una copia impresa en un sitio conocido, además del archivo. El archivo puede estar dentro de lo que se ha roto.
- Un ensayo al año, aunque sea sobre el papel: reunir a los implicados media hora y recorrer un supuesto en voz alta. Aparecen agujeros que leyendo no se ven.
El error de hacerlo demasiado completo
Existe la tentación de cubrir todos los escenarios imaginables: incendio, inundación, pandemia, fallo eléctrico prolongado, ausencia simultánea de tres personas clave. El resultado es un documento que nadie mantiene y que nadie abre.
Para una empresa pequeña, con cubrir tres supuestos se llega muy lejos: no funcionan los sistemas, no se puede acceder al local, y no está disponible la persona que lo sabe todo. Casi cualquier desastre real se parece a alguno de los tres.
Empezar hoy
Coge un folio y rellena los bloques uno, tres y cuatro. Son los que más valor tienen y los que se pueden completar sin ayuda externa. Los otros tres se pueden añadir la semana que viene.
Si prefieres partir de un diagnóstico, en la auditoría de seguridad identificamos qué sistemas son críticos de verdad en tu caso y con qué rapidez se pueden recuperar, que es la información que da sentido al plan. Escríbenos y lo preparamos contigo.
Sigue leyendo
- Cuánto tiempo puede estar parada tu empresa: calcular el RTO sin tecnicismos
- Tu copia de seguridad no vale nada hasta que la restauras: cómo comprobarlo
- La regla 3-2-1 de las copias de seguridad, explicada para una pyme
- Cuando alguien deja la empresa: la lista de accesos que hay que cerrar
- Cuánto cuesta proteger una pyme: partidas reales y en qué orden gastarlas