La respuesta corta es que hacen falta las dos, y por motivos distintos: la copia local devuelve el trabajo rápido cuando el problema es pequeño, y la copia externa es la que te salva cuando el problema es grande. Elegir solo una deja fuera uno de los dos escenarios.
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Qué resuelve bien cada una
La copia local
Un disco o un dispositivo en la propia oficina. Su virtud es la velocidad: restaurar cien gigas desde un disco conectado por cable lleva minutos, y desde internet puede llevar horas o días según la conexión que tengas.
Es la copia que usarás la inmensa mayoría de las veces, porque casi todos los incidentes son pequeños: un archivo borrado, una carpeta que alguien sobrescribió, un equipo que falla.
Su límite es evidente: comparte destino con el original. Un incendio, un robo, una inundación o un ransomware que alcance la red se llevan las dos cosas a la vez.
La copia externa
En un proveedor en internet, o en un disco que alguien se lleva y rota. Su virtud es que sobrevive a lo que le pase al edificio y a la red.
Su límite es la velocidad de recuperación y, en volúmenes grandes, el coste. Restaurar el sistema completo desde internet puede llevar más tiempo del que tu empresa puede permitirse parada.
Qué mirar al elegir un servicio en la nube
Más allá del precio por giga, hay cuatro criterios que deciden si el servicio te va a servir el día del incidente.
- Historial de versiones. Cuántos días o meses de copias anteriores conserva. Si solo guarda la última, un problema detectado tarde ya se ha propagado a la copia.
- Protección contra borrado. Si alguien con acceso, o un programa malicioso, puede borrar las copias remotas, no están realmente fuera de alcance. Busca opciones de retención que impidan el borrado durante un periodo.
- Velocidad y coste de recuperación. Algunos servicios son baratos para guardar y caros o lentos para recuperar. Es justo el momento en que no quieres sorpresas.
- Dónde están los datos y quién puede acceder. Relevante para el RGPD (se abre en una pestaña nueva): si el proveedor trata datos personales por tu cuenta, necesitas el contrato correspondiente y saber en qué países se almacenan.
Qué mirar en la copia local
- Que no esté siempre conectada. Una unidad de red accesible desde cualquier equipo es una unidad que el ransomware cifra. Conviene que la copia se escriba desde un sistema que los equipos de trabajo no puedan alcanzar.
- Que no esté en el mismo equipo. Copiar el disco principal en otro disco del mismo ordenador no protege de casi nada.
- Que alguien la mire. Los dispositivos locales avisan de errores con una luz o un correo que nadie ve.
- Que se rote si es un disco manual. Dos discos alternándose, y uno siempre fuera del edificio.
La combinación que recomendamos
Para una empresa de entre cinco y cincuenta personas, la configuración que mejor equilibra coste y protección suele ser:
- Copia local automática diaria, a un destino que los equipos de trabajo no puedan modificar.
- Copia externa diaria, con historial de varias semanas y retención que impida el borrado inmediato.
- Una prueba de restauración trimestral, alternando entre las dos.
Con eso cubres el incidente pequeño y frecuente con la copia rápida, y el incidente grande y raro con la copia externa.
Un caso que conviene tener claro
Si toda tu empresa trabaja en Microsoft 365 o Google Workspace y no tenéis servidor, es fácil pensar que las copias ya están resueltas. No lo están: esos servicios replican y versionan, pero su papelera y su historial tienen límites de tiempo, y no están pensados para recuperar un borrado masivo detectado meses después ni para devolverte el estado exacto de una fecha concreta.
Existen servicios de copia específicos para esas plataformas, y para muchas empresas son la única copia real que tendrían. Lo tratamos con más detalle al hablar de la protección de la nube de trabajo.
Cómo decidir en tu caso
Responde a tres preguntas y la decisión se ordena sola: cuántos datos tenéis, cuánto podéis estar parados y qué presupuesto hay. Con volúmenes grandes y poca tolerancia a la parada, la copia local es imprescindible. Con volúmenes pequeños y todo en la nube, la copia externa especializada puede bastar.
En la auditoría de seguridad medimos esos tres datos en tu instalación real y proponemos la combinación concreta, con su coste. Si quieres partir de ahí, cuéntanos qué tenéis ahora y te decimos qué cambiaríamos y qué dejaríamos como está.
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